LOS SANTOS MÀRTIRES MACABEOS

LOS SANTOS MÁRTIRES MACABEOS

Este día también se celebra la memoria a estos 7 niños, su madre y el profesor. He aquí la historia:

En 166 antes de Cristo, Antíoco IV Epifanes arrestó a la madre Solomonia y sus siete hijos (Abim, Antonius, Gurias, Eleazar, Eusebonus, Alimus y Marcellus), e intentó forzarlos a comer carne de cerdo para probar su obediencia al rey. Cuando ellos se negaron, los torturó y mató a todos los hijos. La madre y el profesor también murieron en el nombre de Dios. Citamos el segundo libro de “Macabeos“, capítulo 7

Sucedió que siete hermanos israelitas fueron apresados, junto con su madre, y eran forzados por el rey a que renegaran de la santa religión verdadera. Fueron flagelados con azotes y fuetes de cuero, para que hicieran lo que la santa religión prohibe.

Uno de ellos decía al impío rey Antíoco que pretendía alejarlos de la religión de sus padres: -“¿Qué pretendes de nosotros? Estamos dispuestos a morir, antes que desobedecer las leyes que Dios les dió a nuestros antepasados”.

El rey, lleno de rabia, mandó prender fuego debajo de sartenes y calderas, e hizo echar allí la lengua del que había hablado en nombre de los demás. Hizo que le arrancaran toda la piel de la cabeza, y que le cortaran las manos y los pies, en presencia de sus hermanos y de su madre. Cuando quedó completamente inutilizado, viendo que todavía respiraba, mandó el rey que lo echaran a un sartén que estaba sobre el fuego y allí lo tostaran. Aparte, mientras el humo de la sartén se difundía lejos, los demás hermanos, junto con su madre, se animaban mutuamente a morir con generosidad y decían:

“El Señor Dios cuida de todos nosotros y está presenciando lo que sucede. Siempre se cumplirá lo que prometió Moisés: Dios se compadece de sus amigos”.

Cuando el primero pasó a la eternidad, llamaron al segundo, y después de arrancarle la piel de la cabeza y todos sus cabellos, le preguntaron: “¿Está dispuesto a hacer lo que le prohibe su religión? ¿O quiere ser torturado en su cuerpo, parte por parte?”.

Él respondió: “¡De ninguna manera y por ninguna causa haré jamás lo que prohibe mi santa religión!”.

Y entonces lo torturaron del mismo modo que habían hecho con el primero. Antes de que le arrancaran la lengua dijo al rey: “Tú, injusto y criminal, nos privas de la vida presente. Pero el Rey de los cielos nos resucitará para la vida eterna a los que morimos por cumplir sus santas leyes”.

 

Luego llamaron al tercero. Este presentó la lengua para que la arrancaran y las manos para que se las cortaran, pero antes dijo: “Por bondad del Dios del cielo poseo esta lengua y estas manos. Pero por cumplir sus santas leyes renuncio a todo esto que es tan precioso y útil. Yo espero que en la eternidad me devolverá el Señor lo que he sacrificado por su amor”. El rey y sus acompañantes estaban admirados y sorprendidos del valor de aquel muchacho que no tenía miedo a tan terribles dolores con tal de cumplir lo que le mandaba su santa religión. Lo maltrataron y asesinaron comqo a los otros dos.

Hicieron pasar en seguida al cuarto hermano y lo maltrataron con feroces suplicios. Cuando ya estaba agonizante y cerca de su fin, exclamó: “Es preferible morir a manos de los hombres con tal de conseguir ser resucitado para la vida eterna. En cambio para los enemigos de Dios y de su religión no hay esperanza para la eternidad”.

En seguida llevaron al quinto hermano y se pusieron a atormentarlo. Él, mirando al rey le dijo: “¿Se imagina que porque tiene un alto puesto de gobierno puede hacer todo lo que se le antoja? Pero no crea que Dios ha abandonado a quienes pertenecemos a la verdadera religión. Ya verá que pasado un poco de tiempo, nuestra santa religión triunfará, mientras a ustedes les sucederán cosas muy desagradables”.

Después de este, trajeron al sexto hermano, el cual, cuando estaba a punto de morir a causa de tan terribles tormentos, exclamó: “No se hagan ilusiones los que combaten contra la religión del verdadero Dios, pensando que nada malo les va a suceder por todo esto. A nosotros nos sirven estos sufrimientos para poder pagar nuestros pecados, pero a los que luchan contra Dios, les esperan males espantosos”.

Sigue diciendo la S. Biblia, en el Capítulo 7º del 2º libro de los Macabeos: “Admirable en todo aspecto y digna de todo glorioso recuerdo, fue aquella madre que al ver morir a todos sus hijos en el espacio de un solo día, padecía todo esto con valentía, porque tenía la esperanza puesta en los premios que Nuestro Señor tiene reservados para sus fieles amigos. Animaba a cada uno de ellos hablándoles en su lenguaje patrio, llena de generosos sentimientos y estimulándonos a sufrir con gran valor les decía:

– Yo no sé cómo mi Dios me concedió el honor de ser madre de cada uno de ustedes. Qué honrada me siento al ver que ahora entregan su espíritu al Creador por defender sus santas leyes. Él en cambio les concederá la gloria eterna”.

El rey Antíoco se propuso ganarse al más pequeño de los hermanos y le ofreció regalos y hacerlo rico y concederle altos empleos con tal de que abandonara la religión del Dios de Israel. Viendo que el muchacho no le hacía caso, el rey llamó a la mamá y le pidió que tratara de convencer al joven para que salvara su vida renegando de su religión.

Entonces aquella valerosa mujer se acercó a su hijo y le dijo: “Hijo: ten compasión de mí, por amor a tu madre no vayas a renegar jamás de la santa religión de nuestros antepasados. Recuerda que estás obedeciendo al Dios que creó los cielos y la tierra. No le tengas miedo a este verdugo que te quiere quitar la vida del cuerpo, porque si perseveras fiel, nos encontraremos todos juntos con tus hermanos en la vida eterna del cielo”.

Tan pronto como la mamá terminó de hablar, el joven gritó: “¿Qué más esperan? Jamás obedeceré al mandato del rey que pretende hacerme renegar de mi religión y que yo desobedezca a las leyes que Dios nos dio por medio de Moisés. Y Usted rey, que es el causante de todos estos males que suceden en nuestro pueblo de Israel, ¡esté seguro de que no se va a librar de los castigos del Dios! Nosotros sufrimos para pagar nuestros pecados y los pecados de nuestro pueblo, pero con esto estamos calmando la ira de Dios. Pero a usted rey criminal y malvado, lo espera el terrible juicio de Dios y de Él no logrará librarse. Y Dios todo lo ve y todo lo sanciona. Mis hermanos después de haber sufrido estos tormentos han ido a la vida eterna. Pero a los enemigos de la religión les espera el castigo merecido por sus pecados. Yo, como hicieron mis hermanos, ofrezco mi vida por mi patria y por mi religión, para que tenga misericordia de nuestro pueblo y retire de nosotros los castigos que merecemos”.

Al oír tales declaraciones el rey se llenó de furor y mandó que al séptimo y más joven de los hermanos lo atormentaran con mayor crueldad que a los demás. Y después de matarlo a él, hizo asesinar también a la santa heroica madre.

Feliz familia que en un solo día conquistó el reino de los cielos proclamando con valor que es preferible morir antes que renegar de la verdadera religión, la que nos enseñaron nuestros antepasados.

SAN ANTONIO PECHERSK O SAN ANTONIO DE LAS CUEVAS

(Святий Антоній Печерський; Sviatyi Antonii Pecherskyi; Nombre secular: Antipas), nació alrededor de 983 en Liubech, Provincia de Cherníhiv (en ese entonces Reino de Cherníhiv) y falleció a los 90 años en 1073, en Kyiv.

Desde que era joven se sintió atraído por la religión y la vida de ermitaño; cavó una cueva en un lugar aislado cerca de su pueblo, y se fué a vivir allí.

Cuando tuvo la edad adecuada, fue enviado al Monasterio Esphigmenou de la Iglesia Griega Ortodoxa en el Monte Athos para vivir allí como eremita. En ese lugar vivió una vida secular en una cueva con vista al mar, la cual aún existe y es mostrada a turistas.

Alrededor de 1011, el abad le asignó a Antonio la misión de difundir el monasticismo en su Kyiv nativo, un reino que acababa recientemente de convertirse al cristianismo.

Antonio regresó a Kyiv, la capital del reino donde nació, y fundó varios monasterios siguiendo el modelo griego de “Laura”, por orden del rey de la localidad. Estos monasterios no eran tan austeros como Antonio solía ser durante su estancia en el Monte Athos, y siempre buscó o cavó su propia celda para vivir como le gustaba.

Escogió vivir en una pequeña cueva, de 4 metros, que había sido cavada por el presbítero Hilarión  (o Ilarión) cerca de la población de Berestove.

En 1015 fue interrumpida su pacífica austeridad por la muerte del Rey Volodomyr I de Kyiv., y la subsecuente guerra fratricida por el trono entre los hijos de Volodomyr, Yaroslav y Sviatopolk, y Antonio regresó al monte Athos.

Cuando finalizó el conflicto, el abad envió a Antonio de regreso a Kyiv, profetizando que muchos monjes lo iban a acompañar en su regreso.

Al llegar de nuevo a Kyiv, Antonio logró encontrar otra cueva de 4 metros que Hilarión había construido antes de haber sido ascendido como primer arzobispo metropolitano nativo de Kyiv.

Antonio fue bien conocido en el área por su asceticismo tan estricto. Comía pan de centeno cada dos días y sólo bebía una poca de agua.

Su fama pronto se difundió más allá de las fronteras de Kyiv, y muchas personas venían a pedirle consejo espiritual o bendiciones. También muchos ofrecieron unírsele para ser sus discípulos.

Eventualmente, Antonio aceptó la compañía de algunos de ellos. El primero fue un sacerdote llamado Nikon. El segundo fue Teodosio de Kyiv.

El nuevo monasterio adquirió el favor real casi desde el comienzo, aunque hubo problemas ocasionales.

Iziaslav I de Kyiv exigió que el hijo de un adinerado boyardo y uno de sus propios partidarios dejaran el monasterio, y Nikon dijo que no podía llevarse a los soldados lejos del Reino de los Cielos. Esto no aplacó la rabia de Iziaslav, y Antonio decidió que era el momento correcto para irse. Regresó sólo hasta que la esposa de Iziaslav se lo pidió.

Poco después de ésto Antonio llegó a tener doce discípulos. Pero a pesar de que se le había dado el sobrenombre de “Antonio El Grande”, le gustaba más el modo de vida de eremita y dejó su cueva para irse a las montañas en donde cavó una propia y pudo continuar con su vida en soledad.

Esta cueva fue la primera en ser parte del conjunto conocido luego como “las cuevas lejanas”(de San Teodosio de las cuevas).

Eventualmente fue construído un nuevo monasterio, de San Demetrio, a las puertas de la ciudad por el rey Iziaslav, quien le encargó ser el primer higúmeno a Barlaam de Kyiv. Los monjes pidieron a Antonio que nombrara un reemplazo para su monasterio, y él escogió a Teodosio.

Mientras tanto, aumentaba el número de monjes y se sobrepobló el monasterio, lo que se estaba convirtiendo en un problema que Antonio intentó resolver solicitando al rey Iziaslav que les diera la montaña en donde estaban las cuevas. El rey lo complació y los monjes levantaron allí una iglesia de madera y algunas celdas, y una cerca de madera para delimitar el nuevo monasterio.

Teodosio siguió pidiendo a Antonio su ayuda en la guía de la comunidad y, mientras el monasterio seguía creciendo, también lo hacía la reputación de Antonio.

Al poco tiempo se presentó un levantamiento popular que involucró a los cumanos, y ellos fueron con San Antonio para que los bendijera. Pero él no lo hizo, aduciendo que por sus pecados ellos serían derrotados, y que los hermanos serían sepultados en la misma iglesia que constuirían.

Poco tiempo después se fue el rey Iziaslav, pero sospechaba que Antonio estaba de lado de sus enemigos, por lo que prometió que se encargaría de él a su regreso; antes que pudiera hacerlo, su hermano Sviatoslav se llevó a Antonio en secreto a Cherníhiv.

En esta ciudad Antonio cavó una cueva para sí mismo, y se dice que el Monasterio de Yeletskiy (del cual ya hablamos – enlace) fue construido en el lugar en el que solía estar la primera cueva de San Antonio.

Eventualmente Iziaslav comprendió que Antonio no era su enemigo y le pidió que regresara a Kyiv, tras lo cual Antonio y Teodosio (conocido ahora como San Teodosio de las Cuevas) decidieron construir una iglesia mas grande, de piedra, en donde pudiera caber el número de monjes que seguía en aumento.

Antonio falleció a los 90 años, en 1074, poco después de la bendición de la nueva iglesia, en el actual Monasterio de las Cuevas de Kyiv o “Pecherska Lavra”.

Poco antes de su muerte, Antonio había llamado a reunirse a todos los monjes y a notificarlos sobre su próxima muerte. Les pidio que sus restos fueran escondidos y llevados lejos para siempre, misión que cumplieron con éxito los monjes, que reportaron que había sido sepultado en su cueva, pero nunca fueron encontradas sus reliquias en ese lugar.

Sin embargo, muchos aseguran haber sido sanados al visitar la antigua cueva de San Antonio.

San Antonio es venerado como fundador del monasticismo en la Rus’ de Kyiv. El culto a este santo aumentó durante los siglos XII y XIII, y probablemente en esta época fue canonizado. Su fiesta se celebra el 10 de julio, pero el calendario que utiliza la Iglesia Ortodoxa ucraniana es el juliano; en el nuestro, el gregoriano, cae el 23 de julio.

También es venerado por los Católicos Griegos y esta dentro del listado “Martyrologium Romanum”  de la Iglesia Católica Romana, con su fiesta a celebrarse el  7 de mayo.

Author: Ucrania Fantástica

Слава Україні! ¡Que viva Ucrania! Libre, independiente, soberana

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